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Ética de la Abogacía

El Abogado en el siglo XXI

El Abogado del siglo XXI debe tener ciertas cualidades: capacidad negociadora, equidad, ecuanimidad; en consecuencia, los abogados deberán tener conocimientos de mediación, conciliación e incluso ser una especie de psicólogos y sociólogos, todo esto con la finalidad de evitar largos procesos legales que distan completamente de la rapidez y agilidad que demandan, actualmente, las relaciones comerciales y en general, las relaciones jurídicas de la sociedad.
LOS AVANCES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS, así como las transformaciones sociales, políticas y culturales, fruto del incontenible transcurso del tiempo repercuten en todas las ramas el saber y en fin, sobre la conducta humana. La labor del Abogado no está al margen de éstos cambios, por el contrario, en la actualidad el profesional del derecho se ve obligado a adaptarse a las nuevas exigencias y necesidades que presenta la sociedad. En este contexto, el Abogado del siglo XXI requiere mayor preparación y destrezas, que no se limitan estrictamente a los conocimientos jurídicos sino a disciplinas extrajurídicas, cuyo dominio implica un mejor perfil profesional y en consecuencia, la posibilidad de obtener mejores oportunidades en un entorno profesional tan competitivo.
Tradicionalmente el buen abogado ha sido concebido como aquel que más juicios o contiendas legales gana; sin embargo, ese concepto ha ido evolucionando; y, hoy por hoy es posible afirmar que el profesional del derecho más eficaz es aquel que logra solucionar los conflictos extrajudicialmente, que tiene la facultad de persuadir a las partes para que cedan en sus pretensiones y lograr un acuerdo; para tal efecto, el Abogado del siglo XXI debe tener ciertas cualidades: capacidad negociadora, equidad, ecuanimidad; en consecuencia, los abogados deberán tener conocimientos de mediación, conciliación e incluso ser una especie de psicólogos y sociólogos, todo esto con la finalidad de evitar largos procesos legales que distan completamente de la rapidez y agilidad que demandan, actualmente, las relaciones comerciales y en general, las relaciones jurídicas de la sociedad.
Por otro lado, el gran número de abogados que existe en nuestro país, genera una fuerte competencia, que obliga a los profesionales a especializarse en las diversas ramas que comprende el derecho; las mismas que no se agotan en las materias tradicionales como el derecho laboral o societario, sino que ofrece una amplia gama de alternativas que aumenta en gran medida en base al desarrollo de la ciencia y la tecnología, así, actualmente se escucha hablar de Derecho Informático, Derecho Ambiental, entre otros.
Dentro de las disciplinas extrajurídicas que el abogado debe dominar está la informática, el profesional del presente siglo debe conocer y manejar con solvencia las herramientas y sistemas informáticos, que no sólo facilitan su trabajo y optimizan su tiempo sino que además les permiten mantenerse permanentemente actualizados, como es el caso de la red de Internet, a través de cual se puede acceder a la más vasta información, así como exponer, analizar, discutir, intercambiar distintos puntos de vista sobre temas legales específicos mediante salas o foros virtuales.
El proceso de globalización también trae repercusiones para los profesionales del derecho. En un mundo sin fronteras es imprescindible la utilización de una lengua única que permita facilitar intercambios culturales, económicos, tecnológicos, científicos. Sin lugar a dudas, este idioma es el inglés. La red de internet que en su gran mayoría se encuentra dominada por esta lengua es una muestra de ello y de la necesidad de que los abogados se preparen en el aprendizaje de este idioma o al menos un idioma extranjero.
De lo dicho se desprende que actualmente, la preparación del Abogado debe ser integral e interdisciplinaria, no puede limitarse a la ciencia del derecho, debe comprender conocimientos de informática, idiomas extranjeros, administración de empresas, economía y en fin todas aquellas materias que tiene relación con cada una de las ramas del derecho. La ciencia del derecho está llamada a normar y regular la conducta humana, bajo esta premisa el Abogado debe prepararse para afrontar y adaptarse a los cambios y las nuevas tendencias futuras.
(*) Este artículo fue compilado por Jose Carlos Manrique Lazarte investigando a varios autores, uno de los mas importantes y precisos fue la del abogado Salvadoreno radicado en USA Salvador Jucandella en su obra "El Abogado Transnacional del Siglo XXI".
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¿Por qué no practicamos los valores?

El Comercio, 01-11-04
Los peruanos hablan de valores, pero no los practican
León Trahtemberg, Educador
No me sorprende esta contradicción y se observa tanto desde el punto de vista político como educativo. El pueblo elige gobernantes sabiendo que lo que dicen no lo van a cumplir. En la escuela se habla de honestidad, de respeto a la norma, pero padres y maestros tienen actitudes violentas y deshonestas.

¿Hay alguna salida?
Que el pueblo elija gobernantes con calidad ética. Los valores se evidencian a partir de las autoridades que ejercen poder.
¿A quiénes se refiere?
Están el presidente, el congresista, el juez, el alcalde, el policía. En la casa están los padres, como modelos frente a sus hijos.

El mal ejemplo no debe extenderse
Hace falta un cambio en todos los sectores y hasta en algunas autoridades
ÁLVARO GASTAÑADUI RAMÍREZ

Primer acto: El 30 de enero del 2004, a las 9:30 a.m., la policía Elizabeth Tello Yábar hacía su ronda habitual y encontró un auto estacionado sobre la vereda de la primera cuadra de la avenida Miró Quesada, en San Isidro. Cuando estaba poniendo la papeleta, salió el dueño del vehículo, el presidente de la región Lima-Provincias, Miguel Ángel Mufarech, y en forma iracunda empujó a la policía, le arrebató la tarjeta de propiedad del auto y se dio a la fuga raudamente con su chofer.
Segundo acto: A unos cuantos metros de ese lugar se encuentra el Club El Golf de San Isidro y en todo su perímetro está prohibido estacionarse, también hay una zona exclusiva para quienes acostumbran correr por allí e, incluso, está señalizada. Sin embargo, a toda hora hay vehículos -cada uno más moderno y lujoso que el otro- estacionados en ese lugar. No les importa que los deportistas corran por la pista, arriesgándose a ser atropellados.
Tercer acto: Gregorio de la Cruz es un ayacuchano que, después de haber sido ambulante, ahora es chofer de combi. Hasta ahora no ha pagado -y es casi seguro jamás lo hará- los casi 150 mil soles que debe por las más de 300 papeletas de tránsito que le ha impuesto la policía. Así como él, hay miles de choferes que conducen sin respetar la ley y que no escatiman unas monedas para evitar que les impongan una multa.

¿Qué pueden tener en común estos tres hechos, que tienen como protagonistas a personas de diferentes niveles económicos, académicos y que, incluso, han tenido suertes diferentes en la vida? En primer lugar, su falta de respeto a la ley y un desprecio al derecho de sus semejantes; y en segundo lugar, autoridades que les permiten seguir haciendo lo que quieren y que no les importa mucho hacer respetar la ley ni las normas que ellas mismas han dado.

SABEN QUE ESTÁ MAL
Pero la falta de valores que se observa en nuestra ciudad no solo se da en hechos que tienen un gran impacto social; sino también en la vida cotidiana y en los más diversos lugares y escenarios: desde la política hasta los colegios, pasando por supuesto por los negocios.
Y todo esto no es lo más grave. Según la encuesta realizada por la empresa Apoyo, Opinión y Mercado en Lima, los limeños reconocen que deberían asumir una serie de valores en su vida -como respeto a la ley, la puntualidad, la honestidad, la disciplina, etc.- pero, erre con erre, siguen igual.
Además, y ello queda reflejado en el sondeo realizado para el diario El Comercio, los limeños son conscientes de que los valores que necesitan para lograr el desarrollo son precisamente los que menos practican. Incoherencias de la vida: vamos por el camino equivocado; pero, no importa, lo seguimos transitando.
Cuando estuvo en nuestra capital Douglas North, premio Nobel de Economía 1993 por haber establecido la relación que hay entre las actitudes de una sociedad con su nivel de desarrollo, señaló que un país pobre y atrasado que no destierre la corrupción y la deshonestidad jamás podrá salir del subdesarrollo.
Solo queda recoger el guante y asumir, cada uno y en su lugar, el reto de cambiar.

El Comercio, 04-11-04
Para un 91% el Perú es muy corrupto
Según tercer sondeo nacional, la ciudadana percibe que esta plaga crecerá en próximos años
El Perú es un país corrupto. Esta es la amarga conclusión de una tercera encuesta nacional sobre la corrupción elaborada por Apoyo y publicada por Proética. Según este sondeo, un 44% percibe el Perú como un país corrupto, mientras que otro 47% piensa que es un país muy corrupto. Solo el 1% opina que el Perú es nada corrupto.
Por eso este tema comienza a escalar puestos en la lista de los problemas más graves que afectan el Perú. Ahora se encuentra como el tercero , solo detrás del desempleo y la pobreza.
"El 96 % de la población califica la corrupción como problema grave o muy grave. Solo la preceden en la percepción de prioridad el desempleo y la pobreza", detalló Alfredo Torres, director gerente de Apoyo Opinión y Mercado.
Hizo hincapié en el aparente pesimismo que afecta a una amplia mayoría de la población respecto de la posibilidad de superar este lastre, pues el 43% de los encuestados opina que en los próximos cinco años la corrupción en el Perú habrá aumentado, mientras que el 40% piensa que seguirá igual.

ENORME DESAFÍO
A su vez Pepi Patrón, presidenta de Transparencia, hizo notar el sentimiento ciudadano que "los responsables de la lucha contra la corrupción son, a la vez, los más corruptos". Para los encuestados las instituciones llamadas a combatir la corrupción son el Congreso, el Gobierno Central, el Poder Judicial y la policía, considerados, aunque en distinto orden, como los más corruptos en el país.
Torres alertó, por otro lado, que si bien el gobierno de Fujimori sigue siendo visto como el más corrupto en los últimos años, se ha detectado que esta percepción bajó del 49% al 43% entre el 2003 y el 2004. En cambio, la asociación del gobierno de Toledo con la corrupción subió del 20% al 30% en el mismo período.
Frente a las revelaciones de esta tercera encuesta nacional, el presidente del Congreso, Ántero Flores-Aráoz, criticó ayer que el Gobierno hubiera hecho muy poco en materia de la lucha contra la corrupción.
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